La otra dimensión no es nada más que un título chulo para atraerte a que leas esta mierda de post alocución escrita, así que, si no eres mi abuelita, ¡Hola! Querido lector y por supuesto, ¡Hola!, querida abuelita.
Aunque también tiene que ver algo con el tema a tratar, y es que a otra dimensión es donde tienen que ir a parar esas cosas que se pierden y nunca más se supo.
A ver, los calcetines. Los calcetines son la especie más proclive a cambiar de dimensión. Un buen día aparece un agujero negro espacio-temporal en el cajón que mediante un agujero de gusano se lleva un calcetín a la otra dimensión dejándolo allí para siempre. Nunca regresará. Y el otro calcetín que era su pareja en esta dimensión quedará sólo para los restos. Sí, puede que su dueño le mantenga en el cajón por si acaso se encontrara a su pareja cubrepiés, aunque sabe que eso nunca pasará. A lo más que puede aspirar ese calcetín desparejado es a que el dueño sea un poco friki informal y lo junte con otro calcetín solitario que se parezca y los dos vuelvan a formar una pareja. La diferencia entre las razas de calcetín a juntar es directamente proporcional a lo friki informal que sea el dueño.
| La nueva serie |
También estoy hasta los cojones un poco harto de comprar pinzas del pelo y coleteros a mi hija (y a mi contraria, pero esto no se lo digas, abuelita, que se mosquea). ¿Pero qué coño pasa? Una cosa es que la otra dimensión haga su aparición esporádicamente y otra es que nos avasalle de esta manera. En el tema de pinzas del pelo y coleteros, la otra dimensión tienen que estar hasta arriba, y subiendo. Plétoras de pinzas de todos los colores unidas unas a otras en un infinito anillo… ¡Habitantes de la otra dimensión, compren sus propias pinzas de pelo, compren sus propios coleteros! ¡Mejor aún, no se peinen!
| No estoy despeinada, es que se me perdió la pinza |
Otro tema, en el que estoy muy sensibilizado y sé de ciencia cierta que a todo el mundo le pasa igual, es el tema de los bolis. Los bolis, que han pasado de ser un artículo fungible a un artículo de deseo y difícil de conseguir fuera de los establecimientos en donde su venta está permitida.
Como los calcetines, las pinzas de pelo y los coleteros, los bolis desaparecen, curiosamente la otra dimensión les tiene más en estima a los de color azul y negro que a los rojos, y menos aún a los verdes que pueden estar tranquilos que el agujero de gusano no se abrirá para ellos. Yo el otro día compré un paquete de esos en los que vienen de los cuatro colores y ya sólo me quedan algún rojo, todos los verdes y le acabo de pedir prestado uno azul a la contraria.
| Poniéndoselo difícil a La Otra Dimensión |
En fin, tengan cuidado con la otra dimensión, no vayan a caer en ella, pero si alguno cae y tiene la suerte de volver, que me busque un calcetín con la silueta de “Afrodita-A” lanzando misiles-tetas. Era mi favorito de chaval y lo tenía mucho cariño.













