miércoles, 14 de diciembre de 2011

La otra dimensión


La otra dimensión no es nada más que un título chulo para atraerte a que leas esta mierda de post alocución escrita, así que, si no eres mi abuelita, ¡Hola! Querido lector y por supuesto, ¡Hola!, querida abuelita.
Aunque también tiene que ver algo con el tema a tratar, y es que a otra dimensión es donde tienen que ir a parar esas cosas que se pierden y nunca más se supo.
A ver, los calcetines. Los calcetines son la especie más proclive a cambiar de dimensión. Un buen día aparece un agujero negro espacio-temporal en el cajón que mediante un agujero de gusano se lleva un calcetín a la otra dimensión dejándolo allí para siempre. Nunca regresará. Y el otro calcetín que era su pareja en esta dimensión quedará sólo para los restos. Sí, puede que su dueño le mantenga en el cajón por si acaso se encontrara a su pareja cubrepiés, aunque sabe que eso nunca pasará. A lo más que puede aspirar ese calcetín desparejado es a que el dueño sea un poco friki informal y lo junte con otro calcetín solitario que se parezca y los dos vuelvan a formar una pareja. La diferencia entre las razas de calcetín a juntar es directamente proporcional a lo friki informal que sea el dueño.

La nueva serie


También estoy hasta los cojones un poco harto de comprar pinzas del pelo y coleteros a mi hija (y a mi contraria, pero esto no se lo digas, abuelita, que se mosquea). ¿Pero qué coño pasa? Una cosa es que la otra dimensión haga su aparición esporádicamente y otra es que nos avasalle de esta manera. En el tema de pinzas del pelo y coleteros, la otra dimensión tienen que estar hasta arriba, y subiendo. Plétoras de pinzas de todos los colores unidas unas a otras en un infinito anillo… ¡Habitantes de la otra dimensión, compren sus propias pinzas de pelo, compren sus propios coleteros! ¡Mejor aún, no se peinen!

No estoy despeinada, es que se me perdió la pinza


Otro tema, en el que estoy muy sensibilizado y sé de ciencia cierta que a todo el mundo le pasa igual, es el tema de los bolis. Los bolis, que han pasado de  ser un artículo fungible a un artículo de deseo y difícil de conseguir fuera de los establecimientos en donde su venta está permitida.
Como  los calcetines, las pinzas de pelo y los coleteros, los bolis desaparecen, curiosamente la otra dimensión les tiene más en estima a los de color azul y negro que a los rojos, y menos aún a los verdes que pueden estar tranquilos que el agujero de gusano no se abrirá para ellos. Yo el otro día compré un paquete de esos en los que vienen de los cuatro colores y ya sólo me quedan algún rojo, todos los verdes y le acabo de pedir prestado uno azul a la contraria.

Poniéndoselo difícil a La Otra Dimensión

En fin, tengan cuidado con la otra dimensión, no vayan a caer en ella, pero si alguno cae y tiene la suerte de volver, que me busque un calcetín con la silueta de “Afrodita-A” lanzando misiles-tetas. Era mi favorito de chaval y lo tenía mucho cariño.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La verdadera historia de Epi y Blas


Epi y Blas. Esos personajes tan entrañables de Bárrio Sésamo, están rodeados de una neblina de incertidumbres, de preguntas sin responder, de acertijos escondidos.

Desvelemos algunos interrogantes.

¿Por qué Epi habla susurrando?

Está claro. Tiene miedo. Todo el mundo sabe que Blas es malo. Incluso hay una página que se dedica a esclarecerlo http://www.bertisevil.tv/. Epi habla a Blas en modo susurro para no incomodarlo.

Entonces... ¿Por qué Epi está sonrriendo constantemente?
Volvemos a lo mismo. A Epi le aconsejaron no mosquear a Blas y es por ello que muestra una cara sonriente, pero por dentro está lleno de terror.

Pero... algunas veces Epi ha mosqueado a Blas

Es verdad. Pero eso se da porque Epi no da para más. Todo el mundo sabe que Epi tiene menos luces que un candil sin aceite y a veces cabrea a Blas sin querer.

Epi viste a rayas horizontales y Blas a verticales. ¿Por qué?

Es un requerimiento de Blas para mantener a Epi apocado. Epi siempre fué bajito y rechoncho y quería vestir rayas verticales, para que le hicieran más esbelto, pero Blas se lo negó por contrato.

¿Tienen piernas Epi y Blas?

Sí, las tienen. No me pregunten cómo lo sé.

¿Pueden ser Epi y blas una naranja y un limón parlantes?

Por supuesto que no. ¿Dónde han visto una naranja con piernas?

¿Seguro que Blas es tan malo como lo pintan?

¡Que vá! Es todo fachada. Tiene complejo de inferioridad respecto a Epi y lo proyecta haciéndose pasar por malo. El día que Epi le plante cara de verdad y le pegue cuatro voces, se va a enterar.

¿Son Epi y Blas homosexuales?

Es una pregunta que siempre ha estado en el aire. Dos representantes masculinos de una indeterminada especie y de una indeterminada edad, viviendo juntos, contando hasta diez, que no saben cuando están cerca y cuando están lejos, por no decir de las historias en su habitación, en sus camitas rotuladas con su inicial... Siempre ha habido dudas.
Hasta ahora.




viernes, 9 de diciembre de 2011

Navidades (y dos)

Seguimos con las navidades, y lo que nos ocupa hoy, a parte de Papá Noel, los Reyes magos y… Por cierto, ¿De quién eres tú, querida abuelita, de los Reyes o de Papá Noel?
Yo me acuerdo cuando era chaval (bueno, es verdad, ahora no soy un chaval, pero tampoco me alejo tanto…) que sólo había Reyes. Papá Noel no existía. Bueno, sí existía pero aquí, a España no venía, o por lo menos a mi casa. Una vez observé que a mi prima le regalaban algo el día 24 in de mornin y pregunté: -¿Y eso? – Es el regalo de Papá Noel-. Dijo mi tía. ¡Toma, toma, toma! Dos veces regalos, una en Papá Noel y otra en Reyes, ¡Que jodía!
Este año se pasó con el coñac que dejaban para los renos

Si es que los españoles somos la hostia. Copiamos las fiestas de los anglosajones pero no las sustituimos por las nuestras sino que las añadimos. Pasó con Papá Noel, está pasando con el Halloween y pasará con la acción de gracias, ya veréis, que aquí somos muy dados a lo que sea por la fiestuqui la proliferación cultural.
Siguiendo con Papá Noel y los Reyes Magos… ¿Habéis visto el puesto, stand o lo que sea que ponen para que los pobres desgraciados padres lleven a sus hijos al tema de la carta? Tela, en algunos sitios está sólo el Cartero Real, vamos, lo que toda la puta vida ha sido el Paje y en otros, en vez de estar los tres Reyes está uno solo, y encima si es Baltasar ponen a un fulano pintado de negro. ¡Joder! Como si no hubiera de verdad… ¿Qué les cuesta contratar a un Baltasar creíble? A lo mejor el trabajo que tienen apalabrado es para el hijo del primo del cuñado del Alcalde que resulta que no es negro y claro, hay que pintarle. (Nota para los pintores: No olvidarse pintar por detrás de la oreja, el bajo cuello y las muñecas)

Imaginaos el chasco


En fin, qué desilusión. El pobre niño que va a ver a los reyes y se encuentra solamente con el puto Paje Cartero Real o con un Baltasar de palo que encima le quiere dar un beso de los que manchan. Normal que la mayoría lloren. ¡Probrecicos!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Navidades

Otra vez es navidad en el Corte Inglés. ¡Toma y en todo el puto planeta!, en el CI es navidad desde septiembre, y será verano una vez acabe la navidad…

El caso que me ocupa hoy, a parte de los regalos… que, por cierto, los regalos, los puñeteros regalos. ¿Soy solo yo, o haya alguien más que le pase lo mismo? Lo de los regalos es un suplicio, una de esas cosas que, menos mal que son pocas veces al año. Y no es por el hecho de regalar, o por la pasta que te gastas (que también) sino por pensar Que coño vas a regalar. ¿Le gustará? ¿no le gustará? ¡Jooooder! El estar pensando que tipo de regalo es el adecuado para cada persona es desfallecedor. Y es que a mí, pensar me cuesta mucho. Y esto de los regalos me obliga a ello, y acabo rendido. Rendido, sin un puto duro y encima con pocos agradecimientos. Que… oiga, yo no busco agradecimientos, solo quitarme el marrón de encima. ¡Con lo bonitos que son los regalos espontáneos! Sin que sea un día especial. Lo malo es que tampoco hago de esos. Sí. Lo reconozco. Soy un poco rata. Y eso, y mi problema con el pensamiento y el esfuerzo sobrehumano que ello me supone… pues eso, que no regalo entre épocas de regalar, ea.

 En fin, el caso que nos ocupa hoy a parte de los regalos, las visitas familiares… que, por cierto, las visitas familiares… ¡jooooder! ¡Qué peleas! Unos dicen: ¡vamos a celebrar la Nochebuena a mi casa!, otros dicen: ¡No, a la mía! Y yo digo: ¡Eso, eso, a la vuestra! Y es que te pegas una panzada a limpiar después de la cena al día siguiente que no veas. Se te quitan las ganas de Nochebuena hasta dentro de cien años. ¿Y qué me dicen de la peña que se cuela en tu casa para tomar un champan cava? Si, si, el típico vecino de rellana que va a tocar los cojones felicitar el año después de las uvas y de paso se pone tibio el muy jodío.


En fin, el caso que nos ocupa hoy a parte de los regalos, las visitas familiares y… ¡aivalaostia! Si esto ya se hace largo. Bueno, lo dejo para otra entrada.

¡He vuelto!




Después de un rato largo sin escribir en el blog, aquí estoy de nuevo para machacar a mi abuelita, que es la única que me lee.
Sólo decir que por problemas trénicos, el blog antíguo "historias y devaneos" no se puede actualizar y he tenido que hacer otro, éste que ves ahora. También lo he cambiado de nombre y he dejado de lado el continuismo de "historias y devaneos 2" por "Atómico Cósmico", que también mola.
En fín, que de vez en cuando pondré alguna tontá por aquí para "entreteneme" y espero, querida abuelita, hacerte "entretenete" a tí, aunque sea sólo (lo pongo con tilde porque me da la gana) un rato.

Adalberto y el caso de la fábrica de potitos - Capítulo 4

- ¡Ajajá! ¡Putón desorejado y verbenero! Lo tengo todo grabado. Has hecho una confesión de libro. Ahora no tendrás nada y perderás la posibilidad de quedarte con la fábrica de potitos. Además, vas a tener que aguantar a Alejandro dutrante el resto de tu miserable vida.
- ¡Noooo! ¡Por favor! Haré lo que quieras, te pagaré lo que quieras, pero por favor, no le cuentes esto a Alex, ni le enseñes la grabación. Necesito esa fábrica.
- Huummm... déjame pensar... ¡Vale! De momento, amórrate a pilón y después me vas a pedir disculpas por lo que me dijiste antes de detective de mierda, que me sienta muy mal.
- Fido fiscufpass pof lo detectife fe fiedda...
- Pero espera, no sean ansiosa, sácatela de la boca y luego hablas.
- Pido disculpas por lo de detective de mierda.
- Muy bien. Ahora puedes amorrarte. Después quiero que me pagues el triple de lo que me prometiste, mas el 20% de las acciones de la fábrica de potitos que te vas a agenciar gracias a mí.
- ¿el 20%? (sacándosela de la boca)
-Pues no, ahora va a ser el 30%. Además quiero que el guapito de cara este, se desnude, se unte de aceite y que baile.
- Perooo... (sacándosela de la boca)
- Veengaaa..., que esto se afloja.
Era una noche tranquila, de esas en las que sólo sopla una brisa de viento cuando se necesita, con una luna capaz de iluminar las calles más oscuras.Adalberto se encontraba en su lupanar preferido y mientras tres hermosas doncellas de colores distintos se pegaban por jugar con su palito, recordaba como había ganado dias antes una gran suma de pasta y el 60% de las acciones y por tanto el control total de la fábrica de potitos.
Ya, ya sé que no es lo mismo poner croisants a poner una foto de tres titis con Adalberto, pero esto a lo mejor lo ven niños...
SE FINÍ

Adalberto y el caso de la fábrica de potitos - Capítulo 3

Pasadas un par de horas, Adalberto se encontraba ya en la última planta de los garajes de la calle quincuagésimo segunda, en las afueras de la ciudad, donde había quedado con Anacleta para la supuesta entrega del vídeo que demostrara la infidelidad de Alex.

No tuvo que esperar mucho más para que la figura de Anacleta se dejara ver. Era un zorrón impresionante, quiero decir, que era un impresionante zorrón.

Iba acompañada de un sujeto. Alto fornido y guapito de cara, como la comepollas de Eusebia, pero en tío. Adalberto no dudó ni un momento que Anacleta y el guapito se lo hacían y le ponían la cornamenta al capullo de Alejandro. Ahí es cuando Adalberto, estirando al máximo sus dotes deductivas, vio un gran filón para descubrir a Anacleta.
El guapito de cara recién levantado, para que vean que todos tenemos momentos malos.

- Ya veo que traes compañía.

- Sí, ya ves. No me fío de los detectives de mierda.

- Ya. Bien. Bien... Bueno..., ya tengo el vídeo con lo que querías. Han hecho los dos una buena interpretación.

- ¿Les pillaste con las manos en la masa?

- Más bien les pille con otras cosas en otras cosas. ¡Te diré!

- Perfecto. Excelente. Por fin la fábrica de potitos será mía. Me libraré del capullo integral de Alejandro Merdario y nos podremos ir juntos a Zarzaparrilla de los Zarzaparrales, como es nuestro sueño. Dirigiéndose al guapito.

Entonces Adalberto, con la sutileza que le caracterizaba, se desprendió de la cámara oculta que llevaba oculta y señalándola dijo:

La cámara oculta que Adalberto levaba oculta

¿Que dijo Adalberto? ¿Que cara pondrán Anacleta y el guapito de cara? ¿Cómo se desarrollarán los próximos acontecimientos? y, lo que es más importante, ¿Es consciente Coco de que sólo es un muñeco?
Todo esto y mucho más en el cuarto y último capitulo de éste escalofriante relato.

Adalberto y el caso de la fábrica de potitos - Capítulo 2

La cuestión es que esa noche, la espeluznante, sí. Adalberto se decidió a terminar el trabajo, pues su excelente intuición le decia que así iba a ser. Bueno, su intuición y que minutos antes, mientras hacía guardia enfrente de la puerta de la casa de Anacleta, un pisito muy discreto entre Serrano y Recoletos, vió a Alejandro salir del sex-shop, donde acababa de comprar vibradores diversos, preservativos comestibles, el muñeco "Big Jonh" y una suculenta colección de películas de la más selecta X.

Big Jonh en todo su esplendor

Anacleta, por esas horas se estaba ocupando de la adquisición de la fábrica de los potitos, con lo cual, la combinación entra Alex, Eusebia, y las adquisiciones hechas en el sex-shop podría ser interesante. Y ahí iba a estar Adalberto para filmarlo todo.
En efecto, la cosa se puso dura. Primero hincharon a Big Jonh y le hicieron partícipe de los consoladores. El trío de carne-goma-carne era impresionante, digno de ver. Adalberto estaba tan emocionado que, durante un parón de la película que se proyectaba en la habitación del vicio "Las afiladoras de sables vuelven al ataque" y mientras Alex y Eusebia se comían un profiláctico de limón, sin querer se le cayó la cámara Sanyo, un pastón por cierto, haciendo un estruendoso ruido con la consiguiente consecuencia: Adalberto fue descubierto.

Adalberto momentos antes de ser descubierto

- ¿Por qué no te unes a nosotros? dijo Eusebia.

- Déjalo, Eusebia. No seas tan put... digoooo, da igual. Esto ha sido cosa de mi mujer. Ahora sí que estoy perdido. Perdido y arruinado. ¡Buaaaah, buaaaaah!

Adalberto se impresionó al ver a un hombre de la edad de Alejandro llorando como un niño.

- Pero hombre, no llore que no es para tanto. Por lo menos tiene a la chacha pillada por las cachas.

- ¿Que no es para tanto? Replicó Alex. - Sepa que Anacleta lleva desde que nos casamos con la idea de quitarme la empresa de potitos, y como no di mi brazo a torcer, me maltrataba. Mire, mire cómo tengo el brazo, llenito de cardenales, y mire en los pezones, me daba pellizcos. Todo esto me ha llevado a echarme a los brazos de Eusebia, que me comprende, y ahora mira, pillado por una mierda de detective.

Los ojos de Adalberto se entrecerraron.

- Oiga, oiga, sin faltar. Esto lo podemos arreglar fácil.

- ¿Sí?, ¿Cómo?

- Pues mirusté. Está claro que la zorra de su mujer me ha contratado para que le ponga más fácil el quedarse con la fábrica de potitos. Y como yo soy el personaje bueno de la novela, pues no lo puedo permitir. Así que desde este momento cambio de bando, ¡Hala! Pero no sin que antes retire lo de mierda de detective.

- Vaaale, lo retiro.

- Y que pida perdón.

- Perdoooon.

- Perdone usté, señor detective.

- Perdone usteeee, señor detectiiiiveeee...

Alejandro pidiendo perdón a Adalberto

- Bien, ahora sí. Ahora vamos a hacer lo siguiente: me encontraré con Anacleta en un lugar convenido y fingiré que tengo el vídeo de Usted y Eusebia haciendo guarredidas españolas, entonces, ella hablará sin tapujos de su malévolo plan para hacerse con la fábrica de potitos y yo lo grabaré todo en una cámara oculta que llevaré oculta.

- ¡Buena idea, señor detective! Dijo Eusebia.

- Gracias guapita de cara, pero aún no hemos hablado del precio por este servicio.

- Pagaré lo que sea, señor Adalberto, lo que sea por salvar mi fábrica de potitos y joder a esa puta de Anacleta.

- Bien, bien... Pues de momento... ¡Tú, chacha! ¡Guapita de cara! ¡Vete amorrando al pilón! Y luego tú, Alex, me vas a pagar el doble de lo que me paga tu mujer, más el 20% de las acciones de la fábrica de potitos.

- ¿El 20%?

- No. El 20 no. Ahora va a ser el 30%. Además, te vas a desnudar, a untarte aceite por el cuerpo, y a bailar delante de mí mientras esta me la come.

- Peroooo....

- Venga, venga, que se va el tiempo y esto se afloooja.

El aceite para untar, siempre de oliva virgen extra

Adalberto y el caso de la fábrica de potitos - Capítulo 1

Era una noche de esas que hielan el cuerpo. No hacía frío, pero lo espeluznante de la noche era suficiente para que se te pusiera la piel de gallina. Era una noche elegida para la consecución de hechos tortuosos, de esas que sabes que ciertamente pasará algo que cambiará tu vida por completo, que cada dos pasos caminados, se mira para atrás por si alguien te sigue.

Adalberto Mate era un detective del tres al cuarto, ex-policía. Salió del Cuerpo por sus constantes líos de faldas y repetidas insubordinaciones y acabó por hacerse detective privado sin licencia.

Adalberto.
No pondremos sus características físicas para que el lector se las pueda imaginar a su gusto. Pero es muy feo. Feo de cojones.
La verdad es que nunca fue muy eficiente en el trabajo y lo poco que ganaba se lo gastaba en putas, pero últimamente había hecho algún trabajito fino y ganó puntos para su reputación y gracias a eso ahora estaba trabajando para una rica empresaria dueña de las famosas factorías "El cocinero", "Gallina negra" y "Potitos Nestlé, para mi bebé".El trabajo que tenía entre manos con la acaudalada señora era el típico de "pasta por cornamenta", o sea, la cosa consistía en probar que el marido de Anacleta Tami, que así se llamaba la señora, la engañaba últimamente con Eusebia Ducto,la chica de servicio.
Este gran hombre era Alejandro Medario, un gran tiburón de las finanzas internacionales y que, como gran magnate, disponía de una larga lista de importantes contactos entre los más variopintos círculos sociales. Eso a Adalberto le ponía la piel de gallina, mucho más que la noche.

Anacleta.Momento inmortalizado por Testigos de Jehová al ofrecerle su celebérrima revista "Atalaya"


Alejandro practicando su sonrisa especial para ligar.

Eusebia con uniforme oficial
Vamos a recapitular toda la información porque yo soy un poco corto y con esto de los nombres, los personajes y todo el follón, al final no me entero. Así que vamos a resumir:Por un lado tenemos a Alejandro y su esposa Anacleta.Anacleta cree que Alejandro le engaña con la chacha, Eusebia.Y para probarlo, contrata a nuestro protagonista de la historia, Adalberto.Todo claro ¿No? Pues seguiremos en el segundo capitulo.